Caso ficticio
Juanito Pérez trabaja en el área de cobranza de una empresa en una ciudad de la zona central. El lunes parte con doscientas gestiones pendientes y las notas de la semana anterior: «dice que quedó cesante en agosto», «contestó la hermana, el deudor está hospitalizado», «el aval pide que no lo llamen más al trabajo». Quiere que un chat de IA le resuma cada caso y le redacte una propuesta de repactación. Las notas, la planilla con los montos, todo cabe en un mensaje.
Cabe, pero no todo tiene que ir. La respuesta corta: a la IA le pasas los números de la deuda y lo que ofrece la empresa. No el nombre ni el RUT del deudor, no el teléfono de la hermana, no el diagnóstico.
Qué necesita la IA para ayudar a cobrar
Para resumir un caso o proponer una repactación, la IA necesita los números y la situación general: cuánto se debe, desde cuándo, cuánto puede pagar el deudor, qué ofrece la empresa. Con eso escribe igual de bien.
Ejemplo. Juanito escribe: «Deuda de 840.000 pesos con 5 cuotas impagas. El deudor declara haber perdido su empleo y propone pagar 40.000 pesos mensuales. Redacta una propuesta de repactación en 24 cuotas, cordial y clara, que deje espacio para revisar el monto en seis meses». La propuesta sale igual. Lo sensible que viajó no dice de quién es.
Esto es la proporcionalidad de la ley: los datos que se tratan deben limitarse a los necesarios para el fin (artículo 3°, letra c). Lo explicamos en la Ley 21.719 en tres conceptos.
Por qué: tres clases de datos en una misma gestión
Las notas de Juanito juntan tres cosas que la Ley 21.719 mira de forma distinta, y cada una pesa al decidir qué pegar.
La deuda. Los datos sobre obligaciones de carácter económico, financiero, bancario o comercial tienen un título propio en la ley, el Título III (artículos 17 a 19). El artículo 13, letra a, permite tratarlos sin consentimiento cuando se hace conforme a ese título. El monto y las cuotas son el centro de la tarea: eso sí va.
La situación socioeconómica. «Quedó cesante», «no le alcanza», «vive de una pensión» ya no hablan de la deuda: hablan de la vida económica del deudor. La ley pone la situación socioeconómica en su lista de datos sensibles (artículo 2°, letra g). El mismo Título III muestra cuánto la cuida: los protestos y morosidades originados mientras el deudor estaba cesante no pueden publicarse ni comunicarse (artículo 17). Si la cesantía importa para la propuesta, basta decirla sin decir de quién es, como en el ejemplo. Más en la situación socioeconómica, el dato sensible que nadie ve.
Los terceros. El aval, la hermana que contestó el teléfono, el empleador al que alguien llamó. Son titulares de datos aunque no sean el deudor, y sus datos se usan para el fin de la cobranza y no para otro (principio de finalidad, artículo 3°, letra b). La hermana que contestó no le debe nada a nadie.
Ejemplo. La nota «contestó la hermana, el deudor está hospitalizado» trae el teléfono de una persona que no es parte de la deuda y un dato de salud del deudor, que también es sensible. Ninguno de los dos hace falta para redactar una propuesta de repactación. Y «el aval pide que no lo llamen al trabajo» le sirve a Juanito para la próxima llamada, no a la IA para escribir.
Doscientos casos: plantillas por situación
Con doscientas gestiones por semana, Juanito no necesita pegar doscientas notas. Le conviene pedirle a la IA una plantilla por tipo de situación —quedó sin trabajo, pide más plazo, ya pagó una parte, no contesta— con los montos y las cuotas entre corchetes. Después completa cada una en el sistema de la empresa. Para escribir las plantillas, la IA no necesita los datos de ningún deudor.
Si la planilla se filtra, o si cobra una empresa externa
Si la planilla de morosos se filtra, hay que avisarle a la Agencia y, por tratarse de datos sobre obligaciones económicas, también a cada deudor afectado: lo explicamos en qué hacer ante una filtración de datos. Y si la cobranza la hace una empresa externa, necesita la autorización del acreedor para pasar los datos a un chat de IA: lo vemos en el contrato de encargo.
Dónde ayuda Plumii
En Plumii, la regla de tu empresa tapa nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones antes de que el mensaje llegue al modelo, y bloquea los números de tarjeta: ese mensaje no llega, y quien lo escribió ve por qué. La situación socioeconómica y la salud no las reconoce el filtro: «perdió su empleo» llega al modelo, aunque sin el nombre. Si subes la planilla de la cartera, otro modelo la lee entera una vez, tal cual y sin la regla, para poder buscar en ella; no la guarda, pero la lee, así que conviene subirla sin las columnas que la tarea no usa. Mira cómo funciona.
Las personas, empresas y situaciones de este artículo son ficticias: las inventamos para explicar la ley, y cualquier parecido con un caso real es coincidencia. Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.