Caso ficticio
Juanito Pérez es el abogado de una empresa de arriendo de maquinaria en una ciudad del sur de Chile. Un cliente nuevo mandó su propio contrato de arriendo, veinte páginas, y quiere firmar esta semana. Juanito necesita encontrar rápido las cláusulas que cargan el riesgo a su empresa: responsabilidad por daños, multas por atraso, término anticipado. Sube el PDF a un asistente de IA y le pide que las marque.
La primera página del contrato es la comparecencia: «don Pedro Pérez, chileno, casado, ingeniero, cédula nacional de identidad N° 12.345.678-9, domiciliado en…, en representación de Constructora Uno SpA». Al final vienen las firmas, y en un anexo, el aval: otra persona, con su cédula, su domicilio y una declaración de lo que tiene.
La respuesta corta: antes de subirlo, saca la comparecencia, la hoja de firmas, el anexo del aval y los contactos de la cláusula de notificaciones, y cambia los nombres que quedan por el papel de cada parte. Las cláusulas, que es lo que se revisa, quedan intactas.
Qué necesita la IA para revisar cláusulas
Para encontrar una cláusula de responsabilidad desequilibrada, la IA necesita el texto de las cláusulas. No necesita saber quién es don Pedro Pérez, dónde vive ni si está casado. El análisis jurídico de una cláusula de multas es el mismo con nombres que con «EL ARRENDATARIO».
La ley lo llama proporcionalidad: los datos que se traten deben limitarse a los «necesarios, adecuados y pertinentes» para el fin (artículo 3°, letra c). Y el artículo 14 quáter le pide al responsable medidas para que, por defecto, sólo se traten los datos estrictamente necesarios para cada actividad.
Las empresas no son titulares; quienes firman, sí
La Ley 21.719 protege los datos de las personas naturales (artículo 1°). La razón social, el RUT y el domicilio de la constructora no son datos personales, y pueden quedarse. Pero el contrato no lo firma una sociedad sola: lo firma una persona en su representación, y esa persona tiene nombre, cédula, estado civil, profesión y domicilio. Eso sí son datos personales, en el sentido que explicamos en la Ley 21.719 en tres conceptos.
En el contrato de Juanito hay cuatro personas naturales, y ésta es la lista de lo que se corta:
- El representante legal de la constructora, en la comparecencia y en la firma.
- El aval, en su anexo, con cédula, domicilio y patrimonio.
- El contacto operativo, con su correo y teléfono, en la cláusula de notificaciones.
- El administrador de la obra, nombrado en un anexo técnico.
Ejemplo. Antes de subir el contrato, Juanito borra la comparecencia, la hoja de firmas y el anexo del aval, y cambia los nombres que quedan en el cuerpo por «EL ARRENDADOR», «EL ARRENDATARIO» y «EL CONTACTO DE OBRA». Le pide a la IA: «marca las cláusulas que cargan a EL ARRENDADOR riesgos que no controla, y explica por qué». La revisión es la misma; los datos de cuatro personas se quedaron fuera.
El anexo del aval: la situación económica de alguien
Una declaración de patrimonio, una lista de deudas o una referencia a que el aval está en una repactación dicen mucho de la economía de una persona. La ley cuenta la situación socioeconómica entre los datos sensibles (artículo 2°, letra g), y para tratarlos la regla general es el consentimiento expreso, salvo las excepciones que la misma ley enumera (artículo 16). Un sueldo, solo, no es dato sensible; un anexo que retrata las deudas de una persona, sí.
Si lo que Juanito revisa son las cláusulas de riesgo, el anexo del aval no tiene por qué ir. Y si lo que necesita revisar es la garantía misma, basta con la cláusula que la regula, sin la declaración de lo que el aval tiene. Más ejemplos en la situación socioeconómica, el dato sensible que nadie ve.
Revisar el contrato no exige pedirle consentimiento a cada persona que aparece en él: la ley tiene otras bases además del consentimiento, que vemos en consentimiento y los otros permisos de la Ley 21.719. Y la herramienta de IA tiene que trabajar para tu empresa bajo un contrato: lo explicamos en el contrato de encargo.
Dónde entra Plumii
En Plumii, con la plantilla de partida, los nombres, RUT, correos, teléfonos y direcciones que escribas en el chat se tapan antes de llegar al modelo, que lee «{NAME}, RUT {rut}». El filtro no reconoce los datos sensibles: «el aval tiene una deuda morosa» llega al modelo, sólo que sin el nombre. Si subes el contrato como archivo (hasta 5 archivos de 4 MB por proyecto o conversación), un modelo distinto al del chat lo lee entero una vez, tal cual y sin la regla de datos, para poder buscar en él; no lo guarda. Después, lo que el modelo del chat recibe del documento pasa por la regla. Por eso conviene cortar la comparecencia, las firmas y los anexos antes de subirlo. Mira cómo funciona.
Las personas, empresas y situaciones de este artículo son ficticias: las inventamos para explicar la ley, y cualquier parecido con un caso real es coincidencia. Este artículo es información general, no asesoría legal. El texto oficial de la ley está en la Biblioteca del Congreso Nacional.